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A mi hijo le gusta hacer trampas
2 COMENTARIOS
30 mayo, 2014  |  Escrito por Carlota Nelson

Está toda la familia reunida en torno a un juego de mesa. De pronto, por primera vez, pillas a tu hijo de cuatro años tomarse, digamos, ciertas libertades como avanzar su ficha dos posiciones en lugar de uno o volver a lanzar los dados cuando saca un número más bajo de lo esperado. A partir de ese día, te fijas cuando juega con sus amigos y te sorprende ver cuánta competitividad existe entre ellos y cuantas trampas hace tu hijo y a su hermana más pequeña también le engaña cada dos por tres. Llegado a este punto, tu te preguntas: “¿cómo ha podido ocurrir? A mi hijo le gusta hacer trampas.”  Te alegrará saber que no es el único. De hecho la mayoría de los niños hacen trampa. ¿Por qué lo hacen, cuando llega demasiado lejos y cómo educar para que no se repita? Aquí te lo contamos.

Hacer algo malo para luego hacerlo bien es una parte esencial de cómo aprenden los más pequeños. Cuando se trata de niños menores de 5 años, ellos no ven nada malo en hacer trampas. No asocian ningún valor moral al hecho de engañar. Para ellos, simplemente están jugando. El engañar, como contar mentiras, empieza a esta edad y es una señal del progreso cognitivo que hace el niño. Pero es importante estar alerta y que se de cuenta que tu te das cuenta. Sin regañarle, habría que hacerle entender que existen reglas y no esta bien saltárselas por mucho que quiera ganar. Además, ganar siempre sería aburrido.

¿Cuándo debemos empezar a preocuparnos? Esto depende de la frecuencia y el nivel de la trampa o el engaño. Si tu hijo ha establecido hacer trampas de manera sistemática es una señal que debe servir como alerta. Pero tampoco hay que esperar a que llegue a ser un patrón de comportamiento.

Otra señal preocupante es cuando su afán por ganar y ser le mejor supera las formas. Por eso es importantísimo hablar. Cada vez que tu hijo haga trampas, no dejes que se salga con la suya. Tiene que entender que está mal. No es que vaya  camino a delinquir pero este tipo de comportamiento, sobre todo si es recurrente, hay que frenarlo. Sin levantar la voz, empieza un diálogo. ¿Por qué cree que lo hace? ¿Por qué quiere siempre ganar? ¿Sabría perder?

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Hacer trampas engendra la mentira. Una razón por la que los niños engañan es porque lo ven como la única posibilidad que tienen de cumplir con expectativas quizás demasiado altas.  Mientras está bien esperar lo mejor de nuestros hijos, no hay que pasarse.  En lugar de premiarle y castigarle, lo mejor es alegrarte por el esfuerzo y el trabajo que ha hecho para conseguir esto o aquello.

5 en adelante. Con niños de esta edad, es más importante aún hablar. Y tu reacción debería ser más estricta que con un niño de 3 o 4. En lugar de un duro castigo, habla con él sobre lo que ha ocurrido y lo serio que es. ¿Qué es lo que le ha llevado a hacerlo? ¿Se siente presionado, estresado? ¿Está llamando la atención? ¿Le cuesta estudiar? Sería buena idea concertar una reunión con su profesor/a, para afrontar el problema de manera conjunta. Sin alarmarse, hay que poder frenar este comportamiento y saber de dónde viene.

¿Tus hijos hacen trampa? En esos casos, ¿qué haces? ¿Te funciona? Cuéntanoslo. Estaremos encantados de compartir tus experiencia con nuestros lectores.

Photo Credits: Evil Erin

Photo Credits:Niklas Hellerstedt

 

 

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COMENTARIOS (2)
¿De dónde habrá sacado eso? | The ToyBlog 2014-12-05 08:00:49
[…] que suceden cuando tu ni siquiera estás presente. Morder a un compañero de cole, por ejemplo, hacer trampas o mentir. Aquí te contamos por qué lo hacen, dónde lo aprenden y cómo enseñarles a desaprender […]
juguetes 2014-06-06 06:00:51
Hola, Enhorabuena por el post. La verdad es que nos envía un mensaje muy importante de como debemos actuar cuando nuestros hijos comienzan a hacer trampas. Hoy podemos decir que hemos aprendido. Un placer NeyLo2011