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Cuidado con los elogios, pueden ser dañinos
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2 diciembre, 2014  |  Escrito por Carlota Nelson

Ayudar a nuestros hijos a cultivar su autoestima es un tema importante a la hora de educar y uno que hemos explorado aquí en numerosas ocasiones.  Como señalamos en “La Importancia de una autoestima saludable” la imagen mental de quienes somos empieza en la infancia y es determinante para resolver conflictos, ser más realistas y disfrutar mejor de la vida.  Sin embargo, los expertos dicen que hay que tener cuidado con sobre valorar o elogiar demasiado a nuestros hijos. Lejos de mejorar su autoestima, situarles en un pedestal, puede acabar teniendo el efecto contrario. Estudios recientes apuntan a que la clave está en los matices y en ser sinceros.        

Estudios recientes demuestran que aunque el elogio sea bien intencionado, puede entorpecer la percepción que tenemos de nosotros mismos y si es excesivo, resulta  igual de dañino para la auto estima que no sentirnos valorados. Phil Donahue, fundador de Child Development Associates, apunta a que “el elogio debe ser sincero y enfocado al esfuerzo, no al logro.” Es más, la calidad del elogio no la cantidad, “es lo que ayuda a los niños a sentirse motivados, a tener más confianza en ellos mismos y a poder enfrentarse a nuevos retos”.

El poder de la sinceridad. Como padres es difícil no exagerar cuando se trata de nuestros propios hijos. Queremos que se sientan queridos y valorados. Comprendidos y apoyados. Todo esto es positivo y necesario para cultivar una auto estima saludable. Sin embargo, a la hora de elogiarles, hay que ser sinceros y hacerlo cuando corresponde. Un artículo,  publicado por Parenting Science, advierte que la sinceridad es importante sobre todo con niños maduros y conscientes de la posible motivación detrás de un elogio. “Si creen que no estás siendo sincero, pueden desestimar lo que les dices o ser susceptibles a la condescendencia.”

Según, Jennifer Henderlong Corpus y Mark Lepper, dos psicólogos que han analizado los efectos que tienen los elogios en los niños, dicen que “los elogios falsos o poco sinceros  pueden llegar incluso a dañar la percepción que el niño tiene de sus padres y a no querer esforzarse.” Si lo que buscas es animar a tu hijo a cultivar su amor por el piano, en lugar de decirle: “¡Eres un genio!” prueba esto: “Se nota que has practicado” o “Suena mucho mejor que la semana pasada.” Cuando el elogio es exagerado, puede resultar abrumador. Y cuando no es verdad, perdemos la confianza en la persona que nos lo transmite.

Calidad vs Cantidad. Heather Hatfiled, en un artículo, publicado por WebMD, advierte que el exceso de elogios resta importancia al verdadero mérito o al esfuerzo que uno hace.  De hecho, “puede que perdamos interés en continuar o mejorar.” Porque, al final, hagamos lo que hagamos, mejor o peor, siempre recibimos el mismo estímulo. Así que la clave parece residir en elogiar menos y mejor.  Y según Hatfield, para esto es necesario ser específico.

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Cuanto más específico seas, mejor. Un niño con una auto estima saludable sabe cuales son sus puntos fuertes y débiles y aprende a aceptarlos. Es tolerante, con la capacidad de sentir empatía y tener una mente crítica. En lugar de reaccionar ante un intento fallido con un: “Soy tonto”, este tipo de niño acaba pensando: “Esto, no lo entiendo” o “En esto no soy muy bueno.” Pero para poder llegar a este nivel de razonamiento, el niño necesita información específica, no generalizada.

Si tu hija te muestra un dibujo hecho por ella, en lugar de quedarte en un “me encanta”, habría que añadirle información descriptiva como: “Se nota que has trabajado mucho en este dibujo” o  “Me gusta cómo lo has compuesto y el uso del color.”

Elogiar el esfuerzo. Otro estudio, realizado por la Universidad de Stanford, demostró que si elogiamos el esfuerzo, no el talento “motiva mucho más porque está basado en atributos reales.”  Carol S. Zweck, la profesora que lideró el estudio y autora del libro Mindset, explica que decirles cosas como Eres genial no les ayuda porque “más tarde, cuando no lo hagan bien o no les salga perfecto, pensarán que no son geniales.”

Si algo hemos sacado en claro es que nuestra misión es mucho más sencilla. Simplemente debemos reconocer lo que a nuestros hijos les gusta hacer y ofrecerles nuestro apoyo y una motivación real y apropiada.  Y esto implica evitar  usar etiquetas grandilocuentes y no hacer comparaciones exageradas. 

Para ayudarles a cultivar una autoestima saludable no se trata de dejar de elogiarles pero de afinar más lo que les decimos. Y ante todo, sinceridad. Su autoestima debe ser basada en las habilidades que han sabido desarrollar y en los méritos que sienten haber hecho.

Photo Credits: Charlotte

Photo Credits:  Kathy Sunderman

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