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Deberes de clase en casa, ¿sí o no?
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25 septiembre, 2014  |  Escrito por María Vedia Tercero

El colegio ha cambiado mucho en las últimas décadas pero hay una experiencia educativa afín a cada generación: los deberes. ¿Quién no ha tenido que hacer deberes en casa tras salir de clase? Mientras que numerosas voces señalan como “algo normal” que los niños se sumerjan por la tarde en libros y hojas de cálculo, algunos investigadores apuntan que no debería ser así. A este debate se suman los que consideran que, a pesar de ser positivo, el excesivo volumen de tarea es abrumador para sus hijos. En The Toy Blog nos hacemos eco de este interesante debate del que queremos que tomes partido. Como padre, ¿qué opinas? ¿Deberes de clase en casa, sí o no?

Frente a los partidarios de los deberes, numerosos expertos relacionados con el mundo de la educación están buscando una evidencia que demuestre los beneficios de ‘estudiar’ en casa después de volver del colegio. Alfie Kohn, autor del libro ‘The Homework Myth’asegura que “Los deberes son un suplicio con poca ganancia”. Según este versado escritor, no existe ningún estudio que demuestre la correlación entre los deberes en casa y el rendimiento académico en primaria, y hay pocas razones para creer que la tarea escolar es necesaria en secundaria. De hecho, puede incluso “disminuir el interés por aprender”, dice Kohn.

Además, si tienes hijos en edad escolar, seguramente habrás vivido situaciones en las que acabas discutiendo con él por no terminar los deberes, por ejemplo, antes de la cena, y sabes de primera manos que se pueden convertir en una carga, no sólo para el niño sino también para la familia. En un esfuerzo por reducir este estrés, algunas escuelas están prohibiendo los deberes.

Mary Jane Cera, directora de la Escuela de Kino, sigue la política de ‘no deberes’ en todos los cursos de su colegio. El objetivo es asegurarse de que aprender sigue siendo divertido para los alumnos, y no un “segundo trabajo” que no les permite tener tiempo para socializar ni apuntarse a ninguna actividad que desarrolle su creatividad ni jugar con sus muñecos.

En contraposición, muchos defensores de los deberes argumentan que la vida está llena de cosas que “no nos gusta hacer”, y que con las tareas de clase, el niño aprende a organizar su tiempo y a establecerse una autodisciplina que les imprime un carácter que de otro modo no aprenderían. La educadora y escritora de post de opinión Karen Hollowell, es de esta opinión y añade además que proporcionan una fantástica oportunidad para la interacción familiar, al darse el caso de que padres y hermanos mayores ayudan a los estudiantes más pequeños con sus dudas de clase.

Study of Study

En cuanto al exceso de deberes, la historiadora y educadora Diane Ravitch argumenta que los alumnos sólo deberían tener demasiada tarea si se pretende “prepararles para un objetivo determinado o profundizar en un tema”. Los deberes, según ella, “son buenos para los niños” siempre y cuando se trate de actividades que requieran un tiempo no disponible en el aula y completen la formación dada, por ejemplo: leer un libro, escribir un ensayo o resolver problemas.

En este sentido, la profesora Denise Pope recalca que los deberes en casa deben ser “relevantes y útiles” para el estudiante. Sin embargo, en la práctica, numerosos padres siguen puntualizando que sus hijos pasan demasiado tiempo frente al libro fuera del horario escolar. ¿Qué está pasando? Kohn apunta a que “la montaña de deberes” a la que se enfrentan los niños es consecuencia de la alta competitividad del mundo en el que vivimos y la obsesión del sector educativo evaluar a los alumnos con incesantes exámenes.

La National Parenting Teacher Association sugiere que los niños de preescolar y primaria debería hacer deberes de 10 a 20 minutos al día, mientras el límite para los de secundaria debería estar entre los 30 y 60 minutos. Sin embargo, la cuestión no es sólo la cantidad, también hay que atender a la “calidad”.

Nuevamente, Kohn apunta a que los padres no deberían conformarse con los deberes que los profesores pongan “por defecto” a sus hijos. Al contrario, deberían preguntarse si esa tarea que han llevado a casa tiene detrás una buena razón. Para ello, explica que los padres deben observar a los niños y analizar la tarea haciéndose las siguientes preguntas: “Estos deberes, ¿ayudan a que mi hijo esté motivado con el tema y quiera aprender?”, “¿están animándole a pensar por sí mismo y desarrollar una mente crítica?”

Si la respuesta no es afirmativa en ambos casos, quizás es que el colegio no está planteando bien los deberes y es hora de hablar con el profesor, escribir una carta al director o sacar el tema en una junta escolar para descubrir si otros padres tienen la misma sensación que tú.

Danos tu opinión: Deberes de clase en casa, ¿sí o no?. ¿Estás a favor o estás en contra? ¿Qué te parecen los argumentos que dan unos y otros retratados en este post?

PhotoCredits: WoodleyWonderWorks

PhotoCredits: Randen Pederson

 

 

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[…] este tipo capacidad es fundamental para ayudarles a concentrarse haciendo los deberes y enseñarles a prestar atención en tareas de la vida cotidiana. Si consideras que tu hijo es […]