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Educar siendo un equipo
4 COMENTARIOS
18 febrero, 2015  |  Escrito por Carlota Nelson

Todos tenemos puntos de vista diferentes y es eso precisamente lo que nos hace únicos. Dependiendo de la forma en la que nosotros fuimos educados, con nuestros valores, objetivos, tradiciones y hábitos, muchas veces nuestra opinión sobre cómo criar a nuestros hijos, no encaja con la de nuestra pareja. Pero el problema no se encuentra en las diferencias que podamos tener sino en cómo son expresadas delante de nuestros hijos.  Estudios recientes demuestran que hay una relación directa entre el comportamiento de nuestros hijos y nuestras desavenencias. Aquí te contamos cómo educar siendo un equipo y el peligro que tiene no hacerlo.

Sabemos que los niños imitan las actitudes y comportamientos de ambos padres pero ¿cual es el impacto que tiene en ellos cuando hay conflictos de opinión entre uno y otro? ¿Cómo saben distinguir lo que está bien y lo que está mal si sus padres no se ponen de acuerdo?

Según Michael G. Conner, psicólogo, experto en relaciones de familia apunta a que las diferencias pueden causar comportamientos erráticos y volátiles en los más pequeños. “Lo que muchos padres no entienden es que los niños empezarán a ignorar los deseos, valores y actitudes de sus padres si estos discuten y expresan opiniones conflictivas delante de sus hijos porque pierden credibilidad.”

Otra de las consecuencias que tiene discutir delante de los hijos es que los niños acaban tomando partido, tienen poca tolerancia ante la frustración y puede incluso provocarles ansiedad y una tendencia a competir con otros, empleando un tono y volumen similar a la de sus padres cuando estos discuten.  Por eso debemos cuidar el estilo y la intensidad de esas discusiones y cooperar aunque no estemos de acuerdo en todo.

Cuanto antes aprendamos a aceptar nuestras diferencias, a saber discutir de una manera adulta y educada y a comunicarnos con estilo y con la intensidad apropiada, mejor. No solo por nosotros, sino por nuestros hijos. Pero, ¿cómo se hace?

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Aquí van 4 consejos sobre cómo ser un buen equipo:

Negociar en privado. Antes de discutir delante de los hijos, tenemos que resolver nuestras diferencias en privado. Debemos pensar como equipo en temas importantes como cual es la mejor manera de disciplinarles y si hay que castigarles, ¿cómo se hará? ¿Qué expectativas tenemos para nuestros hijos? ¿Les daremos responsabilidades y tareas? ¿Cuántas horas podrán jugar delante de las pantallas o ver la tele? Seguramente no se coincida en todo pero es importante llegar a un acuerdo en el que ambos se sientan bien para que el mensaje, a la hora de educar, sea el mismo.

Apoyar al otro. Hay que evitar desaprobar al otro (poniendo caras, usando el sarcasmo, mofarse de …) delante de los hijos.  Si se han hecho los deberes (en el párrafo de arriba) y se ha llegado a un acuerdo, es importante respaldarse mutuamente.  Si tu pareja y tu hijo están teniendo una discusión, no te entrometas a no ser que tu pareja pida tu ayuda. Quizás tengas una mejor solución pero si te metes, estarás debilitando la habilidad del otro ante el problema y socavando su autoridad.

Pedir Ayuda. Siempre habrá un tema en concreto que levante más pasiones y más desacuerdos en uno que en otro.  Si este es tu caso y realmente quieres que el otro te apoye aunque no esté totalmente de acuerdo, pídele ayuda.  Y también escucha lo que tiene que decir. “Se que no estás de acuerdo conmigo en esto, pero vamos a probarlo de mi manera. Si no funciona, haremos otra cosa. Respáldame en esta, por favor.” Y recuerda que siempre puedes volver a revisar “los deberes” en privado y con calma.

Empatizar. Si hay algo en lo que no estás totalmente de acuerdo pero se ha decidido conjuntamente, en lugar de expresar tu desacuerdo delante de tus hijos, empatiza con ellos. Supongamos que vuestro hijo os pide quedarse solo en casa, sin niñera. A tu pareja le parece que no tiene la edad suficiente. A ti, sí. Pero ya habéis pactado esperar un poco más y  no vale cambiar de opinión delante de tu hijo. Puedes decirle algo como: “Sé que no te parece bien y crees que ya estás preparado para tener más independencia pero es una decisión que hemos tomado y que volveremos a revisar más adelante.”  De esta manera, tu hijo se sentirá comprendido pero no romperás el acuerdo.

Recuerda que discutir o expresar otro punto de vista no está mal. Es parte de cualquier relación, siempre que se haga con respeto y se respalden los argumentos con una crítica constructiva. “Entiendo lo que dices pero ¿y si probamos a…”  “No lo veo de la misma forma que tu. Pero coincido en que….” Si se hace bien, nuestros hijos aprenderán a manejar situaciones similares.  Ser un buen equipo requiere esfuerzo, buena comunicación y la valentía de cambiar y eso empieza en casa. 

Photo Credits: Randen Pederson

Photo Credits: Summer Skys

 

 

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Hola Cristina, gracias por tu comentario. ¿De qué temas te gustaría que hablaramos en el blog? Esperamos tus sugerencias. Muchísimas gracias de antemano.
cristina 2015-02-19 19:04:22
creo que os hacen faltan nuevas ideas. ya casi todo esta inventado i necesitais a alguien ke innove. ke entienda la mente de un niño. me ofrezco voluntaria jeje ya direis.