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Es difícil no comparar pero no imposible
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6 mayo, 2015  |  Escrito por Carlota Nelson

Es difícil no comparar. Lo hacemos tan a menudo que ni siquiera nos damos cuenta. Comparamos titulares, trabajos, parejas, experiencias, relaciones, amistades, cantantes, tablets, ropa… Comparar es algo casi instintivo y una actividad que, a veces, nos ayuda a decidir qué es lo mejor. Pero cuando se trata de hacerlo con nuestros hijos, algunos expertos aseguran que es una receta para el desastre. Aquí te contamos qué tipo de comparaciones son tóxicas y cómo comparar para que sea beneficioso.

¿Te has parado a pensar cuantas veces has comparado a tus hijos O ¿a tus hijos con sus primos, sus amigos o sus compañeros de colegio? Hay muchas maneras de hacer comparaciones y muchas razones para hacerlo.  Pero hay que saber cómo para que no sea dañino.

Sally-Anne McCormack, psicóloga clínica y profesora, asegura que nuestras intenciones, cuando comparamos, son lo que deberíamos tener en cuenta. ¿Qué se esconde detrás de una comparación? McCormack dice que “comparar es normal, algo intrínseco en el comportamiento de cualquier ser humano. Y está bien siempre y cuando sea una comparación que nace de la observación, no de la sentencia o el juicio.”

En cuanto a educar se refiere, la mayoría lo hacemos para motivar y esforzar a nuestros pequeños. Pero para hacerlo bien, educadores y psicólogos infantiles recomiendan seguir algunas pautas.

Tal y como ocurre con los elogios, podemos comparar siempre y cuando sea en relación al esfuerzo que demuestran nuestros hijos a la hora de llevar algo a cabo o aprender algo nuevo.  “Hace unas semanas, no sabías cómo escribir en cursiva y mira ahora lo bien que lo haces.”

También puede resultar beneficioso comparar cuando se trata de su progreso y desarrollo.  “Cuando practicas/te concentras, te sale mejor.” 

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Otra manera de hacer una buena comparación y que no sea dañina es identificar los intereses y los talentos de nuestros hijos. Debemos recordar que pueden ser diferentes a los intereses de sus compañeros, hermanos e incluso los nuestros.

Establecer objetivos es importante siempre y cuando sean realistas y se puedan llevar a cabo. Por eso, frases como “¿Por qué no puedes ser como tu hermano?” causa confusión, frustración y afecta su auto estima. Sería mejor decir: “A tu hermano no se le caen los platos al servir porque se concentra mucho. A ti, en cambio, se te da mejor cocinar. Quizás podáis compartir algunos trucos.”

Debemos recordar que cada ser humano es único y hemos de potenciarlo y saber valorar y aceptar las diferencias. Tal y como cuenta este artículo, “las comparaciones también despiertan envidia, sobre todo entre hermanos, llevándolos a los celos y a la lucha por el cariño y la atención de los padres.” Los niños quieren agradarnos y si les comparamos con otros, se resienten.

Parte de nuestra responsabilidad como padres y educadores es inspirar a nuestros hijos. Según este artículo publicado en el blog BebesyMas, inspirar “significa enseñar a los pequeños a alegrarse por cómo son los demás y que les sirva de motivación para intentar esforzarse en aquello en lo que ellos destacan, en lugar de intentar que hagan lo mismo, y con la misma capacidad, que los demás.”

Desde The Toy Blog intentamos ayudar a que padres y educadores hagan mejor el trabajo más importante del mundo, este que no se aprende en ninguna universidad. Y una de las claves del éxito es recordar que un niño se siente más seguro a la hora de pedir ayuda o a resolver un problema si se siente aceptado y querido por quien es y no por lo que hace bien o mal.

Como padres, habría que darles atención y dejarles participar en una conversación, una tarea o una actividad. Si reaccionamos desproporcionadamente ante un rompecabezas mal armado o por perder un partido de fútbol, puede llevar a que el niño evite arriesgarse para no defraudarte.

Debemos enseñar, no disciplinar de forma que intimide o humille a nuestros pequeños.  Nosotros somos el espejo en el que se miran así que procuremos no juzgar o comparar sino a aceptar, a reírse de uno mismo y ver lo bueno y positivo que hay en todos. Es difícil, lo sabemos, pero no imposible.

Photo Credits: Emran Kassim

Photo Credits: Mike Babiarz

 

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COMENTARIOS (1)
Voy a tener gemelos. ¿Y ahora qué? | The ToyBlog 2015-05-28 09:35:45
[…] Desde aquí, aseguran que los gemelos “aprenden a esperar y a compartir antes que otros niños de su misma edad.” Y además, “el hecho de tener un hermano de su misma edad hace que nuestros hijos se estimulen y se ayuden el uno al otro.” […]