Español
English
Italiano
¡Mi Hijo Me Odia!
0 COMENTARIOS
15 julio, 2014  |  Escrito por Carlota Nelson

Ser padre implica sacrificio, mucho sacrificio. Desde que nacen tus hijos, tu vida cambia de manera drástica. Pasas noches enteras sin dormir para acunar a tu bebé, darle de comer, calmarle. Faltas al trabajo porque tu hijo está enfermo o con fiebre. Dejas de lado metas, sueños u objetivos personales en pos de los suyos. Dejas de hacer planes porque los suyos son más importantes y ya no compras nada para ti porque el dinero extra lo prefieres gastar en ellos. Es así, al convertirte en madre aceptas pasar a un segundo plano casi de manera natural para dedicarle toda tu energía y amor a ese cachorro, de manera incondicional. Por eso duele tanto cuando tu hijo te grita, te contesta mal, cuando te dice que eres mala madre, te compara con la madre de su amigo o te dice las 3 palabras que creías imposibles que salieran de su boca: “Te odio mamá”.  

Como padre, te sientes atacado por el ser que más quieres en el mundo y es normal que te lo tomes de manera personal. Pero, ¿cómo cambiarían las cosas si supieras que esas palabras realmente no van dirigidas a ti y que si reaccionas de mala manera, solo estarás reforzando su mal comportamiento? Aquí te contamos cómo entender y sobrevivir a estos comportamientos difíciles, que, por cierto, son mucho más normales de lo que parecen.

“Te odio, mamá.” Los niños a veces utilizan estas palabras (sin saber lo que significan realmente) cuando se sienten mal, estresados, enfadados o tienen un problema que no saben cómo resolver.  Al no tener las herramientas emocionales o verbales que exige una resolución de un problema, los niños trasladan su malestar y cuando obtienen la reacción deseada (la del enfado) les ayuda a compensar su propia inhabilidad para dar solucioón al problema. Todo esto ocurre de manera inconsciente. Por eso, enfadándote o reaccionando de mala manera es lo último que tendrías que hacer.

No contraataques. Sí, tu reacción natural es contestar mal, gritar o intentar razonar con tu hijo pero recuerda que tu eres el adulto y si obedeces a tu instinto, estás mandando varios mensajes equivocados: primero, que no estás en control emocionalmente y segundo, que lo que tiene que hacer tu hijo cuando alguien le ataca verbalmente es, justo lo acabas de hacer tu,  contraatacar. No olvides que tu eres el espejo en el que se miran y el que buscan como modelo a seguir.

2414448568_857a9a6306_o

“No puedes decir eso”. Algunos padres reaccionan con estas palabras ante los insultos de sus hijos pero la verdad es que los niños, como poder, pueden decir eso y mucho más. Si nuestra reacción es: “No puedes decir eso,” tu hijo podrá tomárselo como un reto y pensar: “¿Ah sí? Pues ya veras.” Habría que evitar las luchas de poder y empezar a emplear palabras más efectivas: “Vaya, lamento mucho que te sientas así.” “Hablándome de esa manera no va a cambiar nada.” “Si quieres, podemos hablar de lo que te pasa, una vez que te hayas calmado.” Lo importante es que vea que tú si estés calmada y en control.

Ojo, el cuerpo lo dice todo. Además de intentar mantener la calma verbalmente, presta atención al lenguaje del cuerpo: evita poner los ojos en blanco, cruzarte los brazos, caminar de prisa de un lado a otro… Intenta mantener una postura física lo más neutra posible. Si realmente te pilla baja o desprevenida, será más efectivo apartarse un rato y retomar la situación cuando estés calmada. Es importante hacerle ver que esa forma de hablar duele y es innecesaria.

No les sobre-protejas.  Muchos niños aprenden a odiar a sus padres cuando estos no les permiten desarrollar las herramientas necesarias para ser independientes. Y eso es lo que más desean los niños: poder hacer algo por si mismos. Y cuando lo logran, se crecen. Por eso, los niños se alejan de los padres si éstos les organizan cada minuto del día, elijen sus actividades, amigos y no les dejan probar o experimentar cosas solos. Intenta dejarles elegir lo que quieren jugar y cuando. Déjales vestirse solos, dales responsabilidades en casa como sacar la basura, poner la mesa o fregar los platos.

Si has seguido estos consejos y el mal comportamiento de tu hijo persiste, es recomendable hablar con sus profesores. Juntos quizás, podáis dar con la clave de su malestar y si es necesario, pedir ayuda profesional.

Photo Credits: Tony Alter

Photo Credits: Niklas Hellerstedt

 

CATEGORÍAS: JUGANDO JUNTOS  |  TAGS: , , , , , , , , , , , , ,
ARTICULOS RELACIONADOS
Los mejores libros infantiles de 2016
Animal Babies Nursery: amor a primera vista
Herramientas para niños con necesidades especiales
DEJA UN COMENTARIO
*Nombre:
*Email:
Website:
Comentario:

COMENTARIOS (0)